Tempura de verduras crujiente: el secreto está en la masa

La tempura parece sencilla —verduras rebozadas y fritas— pero conseguir ese rebozado ligero, encajado y sin aceite requiere entender un par de trucos que en Japón se cuidan al detalle.
Agua muy fría y poca mezcla
El enemigo de una buena tempura es el gluten. Para evitar que la masa quede densa, usa agua helada (incluso con hielo) y mézclala con la harina lo justo: debe quedar grumosa, no lisa. Cuanto menos la trabajes, más crujiente saldrá.
La harina y el rebozado
Lo ideal es harina floja o una mezcla específica de tempura. Algunos añaden una cucharada de maicena para aumentar el crujido. La masa debe cubrir la verdura con una capa fina, casi translúcida; si queda espesa, absorberá aceite.
La temperatura del aceite
Ronda los 170-180 ºC. Si está muy frío, la verdura se empapa; si está demasiado caliente, se quema por fuera y queda cruda por dentro. Un truco casero: deja caer una gota de masa; debe bajar un poco y subir enseguida.
Qué verduras funcionan mejor
- Boniato y calabaza en láminas finas.
- Berenjena abierta en abanico.
- Judías verdes y espárragos, que aguantan el punto.
- Champiñones y pimiento, por su jugosidad.
Sírvela recién hecha, con sal en escamas o con la salsa tentsuyu (caldo dashi, salsa de soja y mirin). La tempura no espera: pierde el crujido en minutos, así que llévala a la mesa cuanto antes.